Cuando nos embarcamos en una ruta de senderismo exigente, una vía ferrata o una larga jornada de barranquismo, nuestro cuerpo realiza un esfuerzo físico considerable. Gestionar correctamente lo que bebemos y comemos durante la actividad es clave para mantener la energía, evitar la fatiga extrema y prevenir molestos calambres musculares.
1. No esperes a tener sed para beber: La sensación de sed ya es un síntoma inicial de deshidratación. Es fundamental beber pequeños sorbos de agua o bebidas isotónicas de forma regular cada 30 o 40 minutos, especialmente en los meses más calurosos del año en Andalucía.
2. Aporta energía de asimilación gradual: En tu mochila no deben faltar tentempiés ligeros y fáciles de consumir en marcha, como frutos secos, barritas energéticas de cereales, fruta desecada o un poco de chocolate. Estos alimentos aportan azúcares y grasas saludables que evitan bajadas bruscas de rendimiento.
3. Planificación previa según la actividad: Una correcta cena la noche anterior rica en hidratos de carbono complejos y un desayuno equilibrado prepararán tus músculos para rendir al máximo. ¡Una buena aventura empieza en la mesa antes de salir de casa!